Alejandro Córdova Izquierdo.
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Adrian Emmanuel Iglesias Reyes
Juan Eulogio Guerra Liera
Edmundo Abel Villa Mancera
Rubén Huerta Crispín
Carlos Bedolla Cedeño
Silvia D. Peña Betancourt
Armando Gómez Vázquez
Raúl Sánchez Sánchez.

RESUMEN

La palabra distocia, se refiere al concepto que se utiliza para describir un parto con problemas, en este trabajo se presenta breve revisión de los factores a tomar en cuenta que pueden ocasionar distocias en vacas que pueden ser de gran utilidad al productor ganadero con el fin de evitar en gran medida las pérdidas que este problema le puede ocasionar. En este trabajo, se describen algunas causas que pueden ocasionar la presencia de distocias en vacas, tales como: Herencia, nutrición y manejo, causas maternas y fetales.

Principales factores que pueden ocasionar distocias en vacas

Herencia

Determinados factores hereditarios pueden afectar a la madre directamente o al producto y provocar un parto distócico. Dentro de las causas hereditarias que afectan a la madre se menciona la hernia inguinal de la parturienta que, cuando se presenta, evita que la madre ejerza una buena presión abdominal al momento del parto, produciéndose no sólo la falta de dilatación del cérvix sino también la falla en la expulsión del producto. El doble cérvix, la hipoplasia de la vagina y la vulva son también causas mediatas de distocia, es decir, cuando la hembra presenta alguno de estos problemas se define, con gran certeza, que tendrá problemas al parto, por la obstrucción que estas condiciones representan. Otro grupo de causas son producidas por genes recesivos de la madre o del padre y que producen alteraciones en el producto como son la hidropesía de las membranas fetales y la hidrocefalia. En cualquiera de estas condiciones, la expulsión del producto se ve impedida por el gran volumen que representan, tanto las membranas fetales como la cabeza del feto (Gómez, 2008).

Manejo y nutrición

Un error en la alimentación o en la crianza puede llevar a diferentes complicaciones en el momento del parto: parto prematuro, dilatación insuficiente de las partes blandas, debilidad en los pujos, disturbios neuromusculares, debilidad, y estados sépticos (Rutter, 2013).

Estas afectan a la madre principalmente, y ambas están relacionadas, debido a que una deficiente nutrición refleja un mal manejo. Se dan dos situaciones:

a) Las vaquillas están subdesarrolladas por mala nutrición.
b) Las becerras se sirven o montan a peso o tamaño inadecuado, por lo que los animales llegan al parto en situación riesgosa dado el insuficiente desarrollo pelviano o del canal del parto, sobre todo si el producto es un macho de gran tamaño.

Es necesario mencionar la importancia del ejercicio de la parturienta: El ejercicio mejora la condición física, el tono muscular y, por lo tanto, aumenta su resistencia disminuyendo el riesgo de fatiga e inercia uterina al momento del parto.
Otro error frecuente de manejo es dar monta a hembras pequeñas o subdesarrolladas con machos que producen crías de gran tamaño, esto lógicamente produce que al parto la salida del producto se dificulte.
En el caso de las razas lecheras, los pesos ideales a los que se deben servir a las hembras de algunas razas para evitar problemas al parto son:

  • Holstein y Pardo suizo: 340 a 385 kg, entre los 15 y 18 meses de edad.
  • Jersey: 250 a 300 kg entre los 14 y 17 meses de edad.
  • Demás razas de carne y doble propósito 340 a 385 kg, entre los 15 y 18 meses de edad aproximadamente.

Causas maternas

Número de parto

Está comprobado que las vaquillonas presentan un mayor número de distocias debido a su inclusión temprana en planteos reproductivos ya que llegan al parto con falta de desarrollo. En las primíparas los principales tipos de distocia, por orden decreciente de importancia, son: los terneros de gran tamaño, posiciones anormales del feto y el fracaso de la dilatación vulvar. En las multíparas los principales tipos de distocias son debidos a posiciones normales del feto, terneros de gran tamaño, los fetos múltiples, la inercia uterina y el fracaso en la dilatación del cuello uterino. La tasa de distocia puede ser hasta tres veces mayor en vaquillonas que en vacas (Meyer et al., 2001).

Edad y desarrollo de la madre al momento del parto

La utilización del servicio de 15 meses en hembras que no han desarrollado su pelvis, o en los casos donde no se han tomado las medidas necesarias en cuanto a la selección de las mismas, aumenta la ocurrencia de distocias (Rutter, 2013). Algunos autores citan que vaquillonas de primer parto presentan una casuística superior en tres o cuatro veces a la hallada en vacas. Otros citan que los partos dificultosos pueden ocurrir hasta un 40% en las vaquillonas de 2 años mientras que es común sólo en un 3-4% en las vacas (Glauber, 2000).

Duración de la gestación

El clima frío (temperatura del aire y el viento frío de aproximadamente -5 y 10 °C) durante el último tercio, se ha asociado con una mayor ingesta de materia seca y un aumento de la concentración de hormona tiroidea. La sangre y el flujo de nutrientes aumenta hacia el útero generando un aumento de la duración de la gestación y reduciendo los valores plasmáticos de estradiol, asociado a un aumento de peso al nacer y distocia (Johanson y Berger, 2003).

Trastornos de las contracciones

Ausencia o insuficiencia de contracciones (atonía o inercia, hipotonía uterina): Se distinguen dos tipos de inercia uterina, la primaria y la secundaria. En la primera las contracciones uterinas y los pujos abdominales son muy débiles o ausentes desde el principio; se presenta generalmente en casos de hidroamnios o hidroalantoides y en algunos casos de estados corporales muy engrasados. En el caso de inercia secundaria, las contracciones y los pujos son normales al inicio del parto y luego disminuyen o desaparecen como consecuencia de complicaciones o agotamiento de la madre. Se produce en casos de macrosomia absoluta o relativa del feto; presentación, posición o actitudes defectuosas del feto, malformaciones fetales, o torsiones uterinas (Rutter, 2013).

Trastornos del conducto blando

Estrechez de la vulva y vestíbulo vaginal.

Una causa puede ser la estenosis juvenil que se presenta generalmente cuando las hembras bovinas son cubiertas en forma prematura o servicios indeseados en vaquillonas (robo). Otra causa son las formaciones de cicatrices, debido a partos anteriores en los cuales se produjeron laceraciones en la vulva, o en el anillo himenal con cicatrización posterior. Las cicatrices en estas estructuras pueden generar una insuficiente dilatación de las partes blandas, complicando el proceso natural del parto (Rutter, 2013).

Dilatación insuficiente del cérvix

La dilatación cervical se puede clasificar en 1er grado, cuando el canal cervical está bien dilatado en cuanto a su longitud y amplitud, hasta un punto en el cual presenta un estrangulamiento anular en forma de manguito, los miembros y la cabeza pueden pasar a través de la parte dilatada, pero en la parte estrecha queda interrumpido el pasaje; esta parte del cérvix es tan estrecha que se adhiere firmemente a las partes fetales. En el 2do grado, cuando el canal cervical está dilatado y sólo permite el pasaje de los miembros: los miembros anteriores, o la cabeza. En cuanto al 3er grado en el canal cervical sólo puede ingresar un dedo o la pezuña de un miembro; y el 4to grado se observa la clausura completa del canal cervical, se trata de contracciones uterinas anticipadas o de una torsión uterina (Rutter, 2013).

Desplazamiento del útero

El cambio de posiciones del útero grávido se puede presentar, más frecuentemente, como la rotación sobre el eje longitudinal del útero (torsión uterina), y en menor medida como angulaciones: hacia ventral (ventro flexión uterina), hacia dorsal (dorso flexión uterina) y lateral hacia ambos lados (latero flexión uterina). Estas desviaciones se pueden producir sobre todo porque el útero está fijo por el cérvix en su parte caudal, mientras que los cuernos uterinos son libres y sólo los ligamentos anchos permiten una cierta estabilidad, que con el avanzar de la gestación se van perdiendo (Rutter, 2013).

Causas Fetales

Mala presentación

La presentación fetal al momento del parto, se refiere si viene de frente (anterior) o parte trasera (posterior). Presentación transversal de abdomen: En el canal blando se encuentran los cuatro miembros, si es posible se puede llegar a palpar la cabeza y el abdomen del feto. Es necesario diferenciarlos de una gestación doble, en la cual los miembros de los dos fetos pueden estar encajados dentro del canal blando (Rutter, 2013).

Mala posición

La posición fetal al momento del parto, se refiere a cómo viene acomodado el feto en relación a su propio dorso y el de la madre. Si el feto no gira o sólo gira de modo parcial, para alcanzar la posición superior o dorsal (normal), o se impide esa rotación por intervención precoz, se originan las posiciones defectuosas que son:

Posición lateral: derecha o izquierda, en presentación anterior o posterior, cuando el dorso del feto se dirige hacia la pared abdominal derecha o izquierda de la madre. La cabeza y las extremidades en general se encuentran extendidas hacia la entrada de la pelvis, y con menor frecuencia en actitudes anormales (Rutter, 2013).

Mala Actitud

La actitud fetal en el momento del parto, se refiere a cómo viene el feto en relación a sus partes móviles como cabeza, cuello, miembros anteriores (manos) y posteriores (patas).

Actitud patológica de la cabeza: Cabeza en flexión lateral, constituye la forma más frecuente de las actitudes defectuosas (hasta un 50% de los casos). La flexión hacia la izquierda con respecto al tronco del feto es más frecuente de las que se dan hacia la derecha, esto parece relacionarse con la posición del rumen. Cabeza en flexión hacia el esternón, tiene una frecuencia muy baja. Se palpa entre los dos miembros anteriores extendidos, parte del dorso del cuello. La mandíbula fetal contacta con la región esternal. En general esta actitud es causada por intervenciones de profanos (tracción de las extremidades antes de determinada la extensión del cuello y cabeza). El pronóstico depende del grado de flexión, la dilatación del canal de parto y la intensidad de las contracciones. Cabeza en flexión dorsal, la cabeza se encuentra doblada sobre el dorso del feto. Es de presentación muy rara. El pronóstico es reservado y el feto siempre está muerto (Rutter, 2013).

Fetos muertos recientes

El parto de un feto muerto de tamaño relativamente limitado, en general es fácil. En cambio la expulsión de un feto excesivamente grande y muerto con respecto a uno vivo, es muy dificultoso para la madre. El feto muerto se adapta menos durante la progresión del parto, a las condiciones de las vías blandas y con frecuencia se encaja en la pelvis con su presentación, posición y actitud que tenía, sin progresar. Es necesario considerar que la muerte induce al feto con el tiempo rigidez cadavérica mayor o menor, produciendo una dificultosa corrección de su estática (Rutter, 2013).

Fetos enfisematosos

Si el feto muere dentro del antro materno y hubo ingresos de gérmenes de la putrefacción a través de la cérvix abierta, la alta temperatura intrauterina, favorece la descomposición y el desarrollo de gas. En el subcutáneo del feto se desarrolla gas, que invade las masas musculares, tubo gastrointestinal, cavidades y órganos. Los gases que se producen son de ácido sulfhídrico, amoníaco y acido butírico, todos de olor nauseabundo. En climas cálidos, se produce un inicio de enfisema alrededor de las 6 horas de muerto el feto, y ya a las 24 horas, se observa un grado de putrefacción elevado (Rutter, 2013).

Partos dobles o múltiples

Representan del 2 al 3% de los casos; el mayor problema se presenta cuando los fetos penetran al mismo tiempo al canal, se deben tener en cuenta los trastornos de presentación, actitud y posición (Farcey, 2013).

Ambos fetos pueden estar alineados correctamente, pero el parto se retrasa debido a una labor débil. Consecuentemente el primer feto puede nacer sin asistencia y la atonía uterina secundaria causa retención del otro. Es frecuente encontrar incidentalmente un segundo feto descompuesto varios días después del nacimiento del primero, cuando el dueño observa esfuerzos expulsivos y sospecha de membranas fetales retenidas. Ocasionalmente, el segundo feto es parido en forma espontánea un día después que el primero.

Por otra parte, puede ocurrir que ninguno de los fetos esté correctamente presentado, y que no puedan nacer debido a una atonía uterina primaria. El parto no progresa durante el estadio de dilatación cervical y ambos fetos se encuentran cefálicamente a la entrada pélvica. En estos casos, debido a que es común que la involución se retrase, una secuela común es la retención de membranas fetales y la acumulación de loquios contaminados. La restauración exitosa de la involución uterina normal, puede disminuir el peligro de una metritis e infertilidad.

Conclusión

La presencia de distocias (partos con problemas) en la Unidades de Producción Animal de Bovinos, tanto especializados en la producción de leche, carne o doble propósito, es un problema que se puede deber a muchos factores y que el productor ganadero debe conocer, para estar preparado y tratar de evitarlo, ya que es un problema que le puede ocasionar grandes pérdidas, poniendo en peligro la viabilidad de su empresa ganadera.

Bibliografía

• Farcey, M. F. 2013. Manejo del parto en bovinos y distocia. Disponible en URL: http://merlassino.blogspot.com.ar /2014/10/ farceymaria-florencia-manejo-del-parto.html.
• Gómez, R. G. 2008. Enciclopedia Bovina. Universidad Autónoma de México, 130-142.
• Glauber, C. E. 2000. La distocia en vaquillonas de reposición. Pautas y reflexión para evitar sus consecuencias en el tambo. Revista de medicina veterinaria 155N, 0325-6391. Vol. 81(5): 5-10.
• Johanson, J. M.; Berger, P.J. 2003. Birth weight as a predictor of calving ease and perinatal mortality in Holstein cattle. Jornal of Animal Science 86:3745-3755.
• Meyer, C.; Berger, P.; Koehler, K.; Thompson, J.; Sattler, C. 2001. Phenotypic trends in incidence of stillbirth for Holsteins in the United States. J. Dairy Sci. 84(2):515-523.
• Rutter, B. 2013. Obstetricia y neonatología bovina. 108-109.

Artículo publicado en Entorno Ganadero