Daisy Joanna Castañeda Mata
Departamento de Ciencias Veterinarias
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
[email protected]

Mateo Itza Ortiz
Profesor del programa de medicina veterinaria y zootecnia
Departamento de Ciencias Veterinarias
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
[email protected]

Introducción

Los ectoparásitos son organismos que pueden afectar la producción avícola causando un descenso en la producción de huevo, incremento del estrés, disminución del consumo de alimento e incremento en la mortalidad. El término ectoparásito se aplica a un parasito que vive sobre la superficie de otro ser vivo y el cual se beneficia de su hospedador. Los ectoparásitos se pueden alimentar de la sangre, de las secreciones sebáceas, plumas y cutícula de acuerdo a la especie del organismo. Se ha podido identificar ectoparásitos que viven de forma permanente, temporal y ambiental en su hospedador, entre ellos se encuentran los ácaros, garrapatas y moscas, respectivamente.

Son varios los factores que predisponen la presencia de estos organismos en las gallinas entre ellos destacan:

¤ Los factores ambientales entre los que destacan la temperatura máxima y humedad relativa.
¤ Deficientes medidas de desinfección de las instalaciones.
¤ El sistema de crianza, se ha observado en mayor proporción en gallinas alojadas en jaula que en piso.

La infestación por garrapatas en gallinas es poco común; sin embargo, al presentarse causa intenso prurito que puede conducir a una mayor formación de lesiones sobre la piel de las gallinas. La irritación y el estrés de las aves llevan a que éstas sufran de una baja en su rendimiento productivo que se suma al efecto negativo que produce la anemia. Si la carga parasitaria sobre las aves es muy alta, el desmejoramiento corporal general es muy evidente.

FIGURA 1. Garrapata Argas persicus identificada en una gallina de traspatio, Cd. Juárez, Chihuhua, México. Fuente: Daisy Joanna Castañeda Mata, 2016.

La garrapata que infecta a la gallina se ha identificado como Argas persicus, la cual pertenece al Reino: animalia
Filum: arthropoda
Clase: arachnida
Orden: acari
Familia: argasidae
Género: argas.

Este tipo de garrapata es conocida por su nombre común “turicata” o “garrapata de las aves”, de textura blanda, color variante en torno al café dependiendo del estadio en el que éste, de forma aplanada, con la parte dorsal un poco arrugada, la cabeza está colocada ventralmente cerca del borde anterior del cuerpo, este tipo de garrapata no posee un escudo dorsal ni ojos. Presenta dimorfismo sexual y la hembra es notoriamente más grande que el macho, el idiosoma no se puede diferenciar y se caracteriza por un par de poros en forma oval por detrás de las coxeas. El hipostoma se encuentra modificado como un órgano sensorial perforador provisto de dientes curveados; poseen un órgano sensorial en los tarsos del primer par de patas y el capítulo se localiza en la parte ventral anterior del parásito y en el margen del cuerpo se puede observar muy bien definida (Figura 1).

Este tipo de garrapata ataca a las gallinas en la fase de crianza como en la fase de producción que pueden tener un sistema inmune comprometido facilitando de esta manera la infestación de manera temporal o permanente. Esta garrapata afecta principalmente a gallinas productoras de huevo y rara vez a pollos de engorda; esto debido a que el ciclo de producción del pollo de engorda suele ser más corto. Este problema se ha encontrado recurrentemente en gallinas de traspatio que llegan a ser más longevas que las gallinas en postura comercial. Se han reportado casos donde A. persicus, se ha identificado en otras aves como paloma (Colombia livia), periquito australiano (Melopsittacus undulatus) y loro (Amazona viridigenalis).

Ciclo biológico

Aunque A. persicus pasa la mayor parte en escondites seguros, se alimentan por las noches causando intranquilidad en las aves, ya que estas garrapatas tienen actividad nocturna, ya que es una garrapata de múltiples huéspedes. La garrapata se alimenta alrededor de 5 veces al día, la hembra pone grupos de huevecillos entre 50 a 100 huevos entre cada comida, después de saciarse los coloca en un refugio fuera del huésped, la hembra secreta una sustancia protectora para los huevos, los cuales tendrán un periodo de incubación de 21 días (Figura 2). Una vez que los huevos han eclosionado las larvas alcanzarán la piel del hospedador y se alimenta durante cinco o seis días hasta que está repleta de sangre, cae al suelo y allí muda a “Ninfa Uno”.

FIGURA 2. Garrapata Argas persicus en ovoposición. Fuente: Daisy Joanna Castañeda Mata, 2016.

Al eclosionar en estado larva tiene sólo tres pares de patas, cuando llega a estado ninfa tiene cuatro pares de patas; el orifico genital está entre las coxas del primer par de patas, las hembras llegan a medir ente 7 y 10 mm y el macho entre 4 y 5 mm, tiene una distribución mundial pero con afinidad a lugares tropicales y húmedos. A. Persicus tiene siete estados de ninfa, en los que hasta llegar a “Ninfa Siete”, sube al hospedador para alimentarse y regresa a su refugio para cambiar de estadio, deben alimentarse de la sangre del hospedador para llegar a machos adultos a los cuatro a cinco días y a hembras adultas a los cinco a seis días (Figura 3). Una vez alcanzada la madurez sexual los adultos copulan y la hembra permanece sobre el hospedador el tiempo necesario para llenarse de sangre, luego buscan un refugio para poner los huevos. Los adultos pueden pasar hasta un año sin alimentarse y las larvas pueden sobrevivir 2 meses sin alimentarse.

Patogenia

La A. persicus son parásitos hematófagos, y cada vez que se alimentan (de 5 a 6 veces por día) causan una úlcera en el punto de incisión porque atraviesan la piel del hospedador provocando prurito, dolor y causan hematomas en el área afectada. La piel reacciona contra la irritación, formándose una inflamación serosa y descamación. En caso de existir una contaminación por colonización de bacterias u hongos, la inflamación serosa se torna purulenta o sanguinolenta debido a la reacción cutánea y las vesículas se transforman en pústulas.

Sus hábitos alimenticios de estas garrapatas conducen al paciente a una anemia característica, que repercute en el ave resultando en menor producción debido a la incapacidad de la sangre de nutrir y oxigenar a los tejidos corporales. Además el cuadro patológico se agrava cuando hay una menor irrigación sanguínea a los órganos vitales. Es muy raro que se presente la muerte en algún ave infestado por esta garrapata.

FIGURA 3. Esquema del ciclo biológico de Argas persicus en la gallina. Fuente: Daisy Joanna Castañeda Mata, 2016.

Tratamiento

Para tener éxito en la eliminación de A. persicus, se necesita tratar a las aves infectadas con medicamentos que actúen en sangre para tener un efecto repelente hacia las garrapatas que ya estarán presentes sobre el animal. Ivermectina vía oral al 1% ha resultado eficaz ya que A. persicus ha resultado sensible a este medicamento. Fumigar con cipermetrina al 29% ha resultado eficaz contra A. persicus.

El tratamiento debe extenderse a un proceso de desinfección sobre el medio ambiente y fumigar todos los posibles escondites donde puedan estar los diferentes estadios de la garrapata, esto con el fin de evitar nuevas infestaciones.

Presencia de Argas persicus en Ciudad Juárez, Chihuahua.

No se han reportado casos oficialmente sobre la presencia de A. persicus debido que la zona no es considera avícola; sin embargo, se han identificado algunos casos en gallinas de traspatio de la ciudad debido a la consulta de algunos criadores de gallos o avicultura de traspatio. Se cree que probablemente no sea reportado el problema real por que A. persicus tiene actividad nocturna por lo cual en ciertas ocasiones no es detectada por los productores hasta que éstas son bastante evidentes en las gallinas cuando son revisadas. En el caso reportado se observó que A. persicus infesta únicamente a Gallus gallus domesticus debido a que en la granja donde se obtuvieron las garrapatas era de traspatio y estaban infestadas; al revisar las otras especies animal (perros y gatos) que se encontraban en el predio éstos no tuvieron la presencia de A. persicus.

Conclusión

La prevención es la acción realizada para evitar la presencia de cualquier enfermedad, se recomienda combatir la infestación por garrapatas y prevenir que lleguen a ser un problema común en las aves. Se deberá tener programas de desparasitación acompañados de un esquema de desinfección y control de plagas en sus instalaciones.
Se recomienda tener la supervisión periódica de un técnico agropecuario o Médico Veterinario.

Agradecimientos.

Los autores agradecen al Ing. Ind. David Gonzáles Quezada por su ayuda en la elaboración de los figuras. Y al MVZ Bernardo Gutiérrez.

Referencias.

Consultar con el autor: [email protected]